Vacunas: Principio Riesgo Beneficio

13/08/2015 - Fernando Blanco
Vacunas: Principio Riesgo Beneficio

La utilización de vacunas como método de prevención de enfermedades ha generado históricamente controversia. Desde finales del siglo XVII cuando se llevaron a cabo las primeras observaciones y experiencias sobre la validez de las vacunas, y posteriormente el siglo XVIII donde comenzaron a aplicarse como medida de prevención, hasta el día de hoy donde el debate sobre uso de las vacunas está lamentablemente de actualidad debido a sucesos recientes, siempre han existido grupos de opositores al empleo de las vacunas argumentando en su contra principios éticos, morales o de carencia de efectividad o seguridad. Este debate no existe dentro de la comunidad científica y sanitaria donde se reconoce de forma mayoritaria el enorme beneficio que ha producido el desarrollo de las vacunas al conjunto de la sociedad.

"Las vacunas son uno de los principales logros de la investigación biomédica y una de las principales causas de la mejora de la salud y la calidad de vida del ser humano."

¿Qué es una vacuna?

De forma sencilla podemos decir que una vacuna es un “medicamento biológico”, es decir una sustancia de origen biológico (microorganismo) que introducida en nuestro cuerpo produce un efecto positivo para nuestra salud. En el caso de las vacunas este efecto es “preventivo”, actúa sobre personas sanas evitándoles contraer cierta enfermedad, por tanto su acción es menos espectacular que la de otros medicamentos. Por ejemplo, si a una persona le duele la cabeza y se toma una aspirina, el dolor desaparece. El efecto que produce el medicamento es tangible, el malestar desaparece. Sin embargo el efecto de las vacunas no es medible en términos paliativos, porque no actúa “curando una enfermedad o un trastorno” si no “evitando su aparición”.

¿Cómo funcionan las vacunas?

La actividad farmacológica de las vacunas, la acción beneficiosa que producen en el organismo, se basa en una propiedad increíble de nuestro sistema inmunitario, la “memoria”. Como hemos indicado las vacunas son sustancias de origen biológico, concretamente provienen de microorganismos patógenos, es decir de los mismos microorganismos que producen enfermedades tales como la viruela, la varicela o la gripe. Sin embargo, estos microorganismos, fragmentos o sustancias derivadas de estos microorganismos, cuando se introducen en nuestro cuerpo como vacunas están en su versión INACTIVA o ATENUADA, es decir INOFENSIVA. En el momento que nuestro cuerpo detecta la presencia por primera vez de una sustancia desconocida (antígeno), reacciona y se prepara para defenderse, generando todo tipo de elementos para la defensa entre otros los anticuerpos. Los anticuerpos, no desaparecen una vez pasa el peligro de exposición al antígeno, si no que permanecen en nuestro organismo como “memoria” de la primera situación de riesgo de manera que si existe un exposición posterior y volvemos a contactar con el antígeno de esa determinada infección, la reacción de protección es inmediata evitando contraer la enfermedad.

¿Por qué las vacunas generan mayor rechazo que otro tipo de medicamentos?

El principal factor que históricamente ha servido como argumento entre los opositores al uso de las vacunas es su procedencia, como hemos descrito animal. El concepto de “inoculación” de una “fuente de enfermedad” como puede ser un antígeno en una persona era considerado una “práctica cuestionable moralmente”. Otros argumentos esgrimidos contra la vacunación son la ausencia de efectividad o la falta de seguridad al introducir en las vacunas componentes tóxicos. En este punto es interesante definir qué es lo que se considera desde el punto de vista farmacéutico una sustancia TÓXICA.

La toxicidad, en términos generales, es la capacidad de cualquier sustancia química de producir efectos perjudiciales sobre un ser vivo al entrar en contacto con él.

Tóxica, por tanto, puede ser cualquier sustancia química desde el mercurio hasta el agua, lo que determina el riesgo de su uso o abuso es el nivel de toxicidad. Por ejemplo, en el caso del agua, elemento fundamental en nuestra vida, si ingerimos un volumen elevadísimo de agua llegará un punto que nuestro organismo no será capaz de asimilarlo y seguir bebiendo comenzará a ejercer un efecto perjudicial. Sin embargo el agua jamás será percibida como una sustancia tóxica.

Lo que determina el nivel de toxicidad o grado de peligrosidad de una sustancia, por tanto, es la dosis a partir de la cual comienza a ser perjudicial. Las sustancias muy tóxicas son aquellas que en cantidades muy pequeñas son perjudiciales. En el caso de las vacunas, tanto los elementos biológicos como las sustancias químicas que completan su formulación, son sustancias, como el agua, potencialmente tóxicas, y es éste el argumento que utilizan sus opositores, sin embargo en la dosis y condiciones que se introducen en el organismo su efecto no es perjudicial, prevaleciendo su acción protectora.

Es cierto, que en algunos casos se podrán observar reacciones adversas, como en el uso de cualquier otro medicamento, pero aplicando el principio básico de medicina y farmacología riesgo-beneficio, los efectos de su utilización son tan beneficiosos tanto para el individuo como para el conjunto de la sociedad, que la comunidad sanitaria asume el riesgo de aparición de casos puntuales que se vean perjudicados por su utilización.

“Los riesgos de la vacunación siempre serán inferiores a sus beneficios”

Como conclusión,  existen dos medidas en Salud Pública que han tenido un extraordinario impacto en la salud de los ciudadanos del mundo a lo largo de los años: la potabilización del agua y la vacunación, y por tanto nuestra obligación como Farmacéuticos es informar y promover la vacunación como medida preventiva de salud entre nuestros vecinos siempre bajo el adecuado control de las autoridades sanitarias.

En los siguientes enlaces podéis dirigiros a las principales agencias sanitarias responsables de la Vacunación en España y Europa, donde encontraréis información específica mucho más detallada tanto de las vacunas como del calendario vacunal. 

Organización Unicef

Asociación Española de Vacunología

Centros de Vacunación Internacional