Me gusta la primavera: Alergias

22/03/2016 - Fernando Blanco | Farmacéutico
Me gusta la primavera: Alergias

¿Qué es una alergia?

Una alergia es la respuesta del sistema de defensa de nuestro organismo (sistema inmune) frente a sustancias en principio inofensivas tales como polen, polvo o determinados alimentos denominados alérgenos. Mientras que en la mayoría de la población dichas sustancias no producen ningún efecto adverso, en los individuos con alergia, el sistema inmune identifica dichas sustancias como una amenaza potencial, provocando una respuesta defensiva excesiva e inapropiada.

Las reacciones alérgicas pueden ser leves, cursando simplemente con malestar moderado, picor en los ojos, lagrimeo y estornudos, o graves, presentando efectos como dificultad respiratoria, hipotensión, o problemas de funcionamiento del corazón, en lo que se conoce como shock anafiláctico, que requiere de una intervención médica inmediata. En este artículo nos centramos en las reacciones leves, de aparición frecuente, y que no requieren intervención o pueden tratarse con fármacos apropiados indicados por el médico.

¿Qué sucede cuando sufres una reacción alérgica?

Cuando una persona que es alérgica a una sustancia específica (alérgeno) entra en contacto con ella se produce una reacción alérgica. Esto sucede en  el momento que el alérgeno (por ejemplo polvo o ácaros) entran en el organismo y se desencadena una respuesta a través de los correspondientes anticuerpos. Los anticuerpos son sustancias sintetizadas por nuestro cuerpo que son utilizadas para identificar y neutralizar elementos extraños. La unión alérgeno – anticuerpo induce la respuesta defensiva exacerbada propia de las reacciones alérgicas. Los anticuerpos se unen a su vez a unas células especiales denominadas “mastocitos” que se activan produciendo la liberación de histamina, sustancia causante de los principales efectos perceptibles derivados de las reacciones alérgicas.

¿Qué efectos se observan en una reacción alérgica?

Como hemos indicado en una reacción alérgica se produce liberación de histamina en el organismo. La histamina liberada causa varios efectos importantes, uno de los más destacados es la inflamación. La histamina produce la dilatación y ensanchamiento de pequeños vasos sanguíneos que conlleva la acción inflamatoria. Por poner un ejemplo, cuando se produce una picadura de avispa, el enrojecimiento y abultamiento de la zona es causado  por la liberación de histamina, que induce la inflamación, aumentando el flujo sanguíneo local, de manera que un mayor número de células defensivas son transportadas a la zona para contrarrestar el daño de la picadura. Sin embargo, en una reacción alérgica esta respuesta inflamatoria puede ser excesiva de manera que haya que recurrir a fármacos para frenar el efecto no deseado.

Otros efectos frecuentes en reacciones alérgicas causados por histamina son: prurito, vasodilatación, hipotensión, rubor, dolor de cabeza, taquicardia, broncoconstricción.

Prevención y tratamiento de las alergias

La mejor y más aconsejable medida para combatir las alergias es tener una información apropiada y evitar la exposición de nuestro organismo a las sustancias causantes de la alergia. Por ello si se detectan síntomas de posibles alergias la primera opción es siempre acudir al médico para la evaluación y diagnóstico. En muchos casos a las pacientes, una vez detectada la causa de alergia a partir de diferentes test, se les indica la vacunación (inmunoterapia), de manera que se actúa preventivamente frente a la potencial exposición frente a alérgenos.

En el caso de que se la reacción alérgica se produzca, el tratamiento principal se realiza a través de fármacos antihistamínicos. Como su propio nombre indica estos fármacos están diseñados para bloquear los efectos ocasionados por la liberación de histamina.

Para situaciones de reacción inflamatoria fuerte, se puede recurrir, siempre bajo supervisión médica, al uso de fármacos antinflamatorios de acción más potente e inmediata como son los corticoides. Como es conocido, los corticoides tienen numerosos efectos secundarios, por ello su utilización como indicamos debe ser estrictamente prescrita por un médico. Los corticoides se administraran en forma tópica, mediante cremas o ungüentos, en caso de reacciones en la piel, o incluso a través de inyecciones o pastillas para personas con síntomas alérgicos severos.

Por último, en pacientes con síntomas alérgicos de rinitis y congestión nasal, se podrá aplicar el uso de medicamentos descongestivos nasales, para favorecer la respiración, recomendando no utilizar estos productos por periodos superiores a 3-4 días, consultando a su médico o farmacéutico una alternativa en caso de que los síntomas persistan.