¿Cómo tratar las quemaduras?

15/03/2016 - Rosa Sancho | Farmacéutica
¿Cómo tratar las quemaduras?

Las quemaduras son lesiones en la piel producidas por diferentes causas. Se pueden clasificar bien en función de su profundidad (1º, 2ª, 3 y 4 grado, de menor a mayor gravedad) o bien en función de la causa que las produce: quemaduras solares, térmicas, químicas y eléctricas. Las quemaduras de primer grado se caracterizan por afectar únicamente de forma superficial, cicatrizan habitualmente en pocos días (periodo inferior a 1 mes), y producen dolor moderado o intenso, enrojecimiento e inflamación. Las quemaduras de segundo grado afectan a la primera y segunda capa de la piel (dermis y epidermis) y cursan con dolor intenso, inflamación, enrojecimiento y formación de ampollas. En las quemaduras de tercer y cuarto grado, los niveles de mayor riesgo, existe destrucción profunda de todas las capas de la piel, afectando a nervios y vasos linfáticos, como consecuencia se produce un efecto anestésico (ausencia de dolor), es decir a pesar de ser las más graves, por el tipo de daños producidos el paciente no siente el dolor en la zona afectada y el aspecto de la piel es carbonizado. Se trata de casos de altísima gravedad denominados ‘grandes quemados’ donde el paciente corre un riesgo elevado de sepsis (respuesta defensiva masiva del organismo frente a una infección severa en la zona quemada).

Tipos de Quemaduras

Desde el punto de vista del agente causante de la quemadura existen:

  • Quemaduras solares: Quemaduras producidas por la radiación solar, fácilmente evitables con el uso adecuado de protectores solares y demás medidas para controlar la sobre-exposición solar.
  • Quemaduras térmicas: Quemaduras producidas por contacto directo con una fuente de calor de mayor o menos intensidad por ejemplo pequeños accidentes domésticos por el uso de la plancha o utensilios domésticos calientes o líquidos no corrosivos calientes. Este tipo de quemaduras se producen de forma fortuita, por tanto no son controlables, sin embargo en determinadas actividades es posible tomar medidas preventivas que minimicen los riesgos, especialmente en el caso de quemaduras de niños en el ámbito doméstico.
  • Quemaduras químicas: Quemaduras producidas por agentes tóxicos corrosivos y cáusticos que forman parte por ejemplo de los productos de limpieza como son el ácido clorhídrico, ácido  sulfúrico o la sosa caustica. Las quemaduras  serán más graves cuanto mayor sea el área del cuerpo afectada, y en función de las características de la piel en la región en la que se produce la quemadura. Por ejemplo, los niños y las personas mayores de 60 años tienen la piel mucho más fina, y están expuestos a sufrir consecuencias más graves frente a las quemaduras, igualmente existen zonas de la superficie corporal de piel más sensible como cara, manos o región genital.
  • Quemaduras eléctricas: Quemaduras producidas por fuentes de energía eléctrica como cables, enchufes desprotegidos (especialmente en niños), electrodomésticos defectuosos, relámpagos. El contacto con estas fuentes produce una descarga eléctrica en la persona ocasionándole a graves lesiones.
  • Quemaduras por congelación: Quemaduras producidas por contacto con superficies a baja temperatura, produciendo un efecto similar al calor. Sol el tipo de quemaduras que padecen de forma muy frecuente los alpinistas y practicantes de deportes de alta montaña.

En caso de accidente grave y de consideración de una lesión profunda por quemadura, es importante reaccionar con rapidez contactando lo antes posible con una unidad de emergencia o centro de salud donde le informarán el protocolo concreto a seguir. Es fundamental desde los primeros instantes realizar una evaluación adecuada por parte del profesional especializado de la lesión para valorar el daño tisular producido y considerar las posibles  complicaciones menos evidentes y los órganos internos que han podido verse comprometidos.

Cómo tratar quemaduras leves

Desde la oficina de farmacia podemos aconsejaros para el tratamiento de quemaduras de menor gravedad, quemaduras leves generalmente térmicas, para las cuales actuaremos generalmente siguiendo los siguientes pasos:

  • Retirar el cuerpo de la zona de calor rápidamente
  • Aplicar agua fresca para bajar la sensación de calor
  • Aplicar un desinfectante tópico (clorhexidina) y un apósito habiendo dejado un tiempo después de producirse la quemadura.
  • Aplicación de cremas hidratantes con componentes como e aloe vera puro para que se regenere lo antes posible la piel.

Os recomendamos evitar el uso de ‘remedios caseros’ recurriendo siempre a un sanitario para recibir el consejo adecuado. Tampoco es aconsejable la aplicación de hielo, y es muy importante no retirar la ropa si se ha quedado adherida a la piel en el momento de la quemadura. Los tratamientos posteriores  para la cura y cicatrización de las quemaduras incluyen desinfectantes y antibacterianos tales como sulfadiazina argéntica, compuestos de la familia del nitrofural y apósitos que contienen derivados plata.